“FIN”, de David Monteagudo.

Fin

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Me pongo el mono de trabajo, cojo las herramientas y me preparo para destripar esta malograda obra de David Monteagudo. Fue el primer libro que sacó al mercado, y por mi parte el único, ya que no me voy a interesar más por la obra de este escritor, salvo recomendación expresa, que, aunque talentoso, me robó varias horas de lectura que podía haber aprovechado para otros menesteres. La reseña será larga, pues quiero exponer bien los motivos que me llevan a dictar sentencia tan negativa. ¿Que por qué lo de robo? Pasa, que te lo cuento.

Lo primero que me chirrió, el tiempo. Fin está narrado en tercera persona, bien, pero del presente, mal. Un estilo que choca a cada frase y que, en mi caso siempre, consigue que tenga que hacer un esfuerzo extra para centrarme en lo contado y dejar a un lado el cómo se cuenta. De querer utilizar el presente, y repito, siempre desde mi humilde opinión, la primera persona es la adecuada, pues el lector está más familiarizado con ese estilo y querer sorprender está bien, pero no a costa de la facilidad de lectura. En caso de querer la tercera persona, en pasado siempre (no me canso de repetirlo: mi opinión personal. No quiero que nadie se sienta ofendido).

Lo segundo que me chirrió, los personajes. Planos, muy planos. Cuando se cambiaba de uno a otro, o hablaban dos, no tenía ni idea de quién era quién. Si en el libro se decía: “¿Dónde está X?”, tenía que hacer un esfuerzo por recordar quién era X y por qué no estaba, si es que se sabía. Además, de vez en cuando, uno de los personajes planos hacía un tópico enfocado a encasillarle en un estilo, bien, pero en la página siguiente la acción mostraba lo contrario al tópico, mal. Ni siquiera al final, cuando los protagonistas principales son más claros, estaba identificado con alguno. Un desperdicio, la verdad.

Lo primero que me gustó, la revelación del misterio. En mitad de la noche ocurre algo que deja anonadados a los personajes del libro. Algo que tiene visos de provenir de la ciencia ficción o la fantasía. En ese momento, como lector alcé una ceja, me acomodé en el sillón y me dispuse a leer con más atención, deseoso de saber qué pasaba y porqué.

Lo tercero que no me gustó, el tiempo sin respuestas. Este fallo, debo decir, también lo luzco en algunas de mis obras (de las novelas). Estoy intentando corregirlo con cada escrito, pero a veces escribir sabiendo lo que va a pasar hace que olvides el punto de vista del lector, que lo único que quiere es avanzar para saber. Ese avance, creo yo, debe estar plagado de pequeñas respuestas o pistas para hacer la lectura más dinámica. Pues bien, en Fin, de David Monteagudo, la historia es diferente. ¿Por qué? Pues porque lo único que hace es añadir misterios. Preguntas que son cada vez más enrevesadas y que carecen de lógica en el mundo creado por el escritor. Si me permitís la analogía, me recordó horrorosamente a la serie Lost (Perdidos), donde se añaden interrogantes sabiendo que no se va a poder salir del lío creado. Este fallo no sería tal, obviamente, si el final fuese satisfactorio y explicase los misterios principales y dejase, por ejemplo, algunos menores con pistas duales, para que cada lector pensase que es de una manera y haya, por así decirlo, debate. Pero no es este caso.

Lo cuarto y último que no me gustó, el final. ¿Y por qué no me gustó el final? Pues porque no sé cual es, así de sencillo. Nadie salvo el autor (espero) sabe como acaba la historia. Todos los misterios, las pistas, las migas de pan que van quedando por todo el relato quedan sin respuesta. ABSOLUTAMENTE TODAS. He de agradecer una cosa a David Monteagudo, y es que, ya que parece que no supo como terminar todo lo que se inventó (repito, parece), me alegro que no tirara de final improvisado que te deja un mal sabor de boca. En este caso, al menos el mal sabor de boca se cambia por un enfado morrocotudo, y todavía te deja pensando (yo no lo hice más que por diez minutos) en posibles explicaciones a todo lo que ha pasado, que es extremadamente raro, como he dicho, entre la ciencia ficción y la fantasía. Para que os hagáis una idea, y ya termino, el final del libro se puede considerar así:

Efectivamente. Cuando parece que van a explicar, que vas a ver las pistas finales, que el misterio está a la vuelta de la hoja, le das la vuelta (a la página) y te encuentras con la contraportada. Nada más, señores. Quien quiera saber más, que se vaya a la Wikipedia.

Y resumiendo: un libro que se equivoca en el tiempo y la persona del narrador, con unos personajes que no dicen nada y con un misterio bien tirado pero que termina siendo su mayor fallo ya que carece de explicación ninguna, además de estar rodeado de otros misterios adyacentes que también se quedan en el aire. No mal resueltos, sino en el aire. Un libro que, si se lee hasta el final, es por un único motivo: porque te preguntas porqué ha pasado lo que ha pasado. Pregunta que se queda sin respuesta. Un lástima…

TÍTULO: Fin (2009).

AUTOR: David Monteagudo.

PÁGINAS: 352.

EDITORIAL: Acantilado.

ISBN: 9788492649235.

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