“LA MÁQUINA DIFERENCIAL”, de William Gibson & Bruce Sterling.

La Máquina Diferencial [Edición Americana]

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Limpio con una gamuza mi ferocidad y la lanzo sin pudor sobre una nueva crítica literaria. En este caso, le toca el turno a La Máquina Diferencial, de William Gibson y Bruce Sterling. Se trata de la primera obra que realmente dio nacimiento al steampunk puro y duro. Sin duda, estamos ante un texto que marcó un género, pero que, muy a mi pesar, no ha conseguido satisfacer mi exquisito paladar literario. ¿Pero por qué, Poneletras? Pues seguramente porque el escritor es Gibson, uno de los grandes de la ciencia ficción y padre del cyberpunk, y tiene una prosa que se puede considerar “complicada” y difícil de seguir, por lo menos en mi caso. Pero mejor ahondar en la obra, separar virtudes de defectos y que cada uno elija si merece la pena sumergirse en sus páginas.

Ya he explicado en varias ocasiones que es el steampunk, pero esta obra, por fiel a la definición, merece que repasemos conceptos. El steampunk es un estilo que narra una historia paralela, un “qué hubiera pasado si”, o una ucronía tecnologica, si lo prefieres. En él, encontraremos una sociedad de estilo victoriano donde el vapor se impuso a la electricidad como eje fundamental del desarrollo industrial y social, con artilugios de diferente índole movidos por engranajes, bielas, ruedas dentadas, etcétera.

También hay que explicar que es la Máquina Diferencial, y no me refiero al título de la novela. Charles Babbage, matemático y científico de computación, fue el mayor defensor del artilugio y realizó, a partir de 1822, diferentes tentativas para hacerlo realidad, siempre con el apoyo del Imperio Británico. Un apoyo que se vio ahogado por las contínuas modificaciones de diseño que Babbage introducía, haciendo que los lores decidieran retirar el apoyo al proyecto. Políticas aparte, la Máquina Diferencial se trataba (sin entrar en tecnicismos) de una calculadora mecánica de grandes dimensiones y programada (mediante tarjetas perforadas) para realizar complejos cálculos. Es decir, es el embrión de la computación moderna, pero que en vez de electrónica para funcionar eligió mecánica.

Pues bien, William GibsonBruce Sterling pensaron lo siguiente: ¿qué hubiera pasado si el proyecto de Babbage hubiera tenido éxito? ¿Y si la computación estuviese basada en la Máquina Diferencial? Con este planteamiento, el dúo de escritores se lanzan a contar una historia que desde la primera página nos muestra un Londres victoriano diferente, en el que el marco es el mismo, pero el cuadro está salpicado de máquinas diferenciales de todos los tipos y tamaños, y aquí y allá se ven vehículos de vapor más evolucionados que los que nosotros conocemos. Todo esto hace que haya que estar muy atento en la lectura de La Máquina Diferencial, sobre todo al principio, pues la mente intentará dibujar el Londres victoriano que conocemos obviando la divergencia tecnológica que rige la sociedad del libro.

Todos estos planteamientos son, al menos en mi caso, en extremo llamativos, y me lancé de cabeza a leer la primera obra 100% steampunk. Por desgracia, la piscina estaba medio vacía. El ritmo narrativo me pareció demasiado irregular. Hubo partes donde me incliné sobre las hojas imaginando el mundo descrito, deseoso de pasar las páginas y seguir leyendo. Pero también hubo otras donde deseaba pasar con rapidez las hojas con el único propósito de terminar cuanto antes con la lectura y ponerme con otro libro. Una verdadera montaña rusa literaria, la verdad.

Pero, como he dicho en la presentación, este problema se puede deber más a la prosa de Gibson que ha un problema real de la novela, pues este escritor, seguidores tiene a puñaos, y sus novelas se encuentran entre las más importantes de la literatura de ciencia ficción. Pero a mí, como ya me ocurrió con su afamado Neuromante (máximo exponente del cyberpunk), la lectura me pareció engorrosa, difícil de seguir y, en demasiadas ocasiones, difícil de visualizar.

¿Quiere decir todo esto que no es una buena novela? No. Lo que ocurre es que el estilo de estos escritores no encaja conmigo. Entonces, ¿qué hago? ¿Leo o no leo? Bien, si has leído a Gibson y te ha gustado, adelante y sin miedo. Encontrarás en La Máquina Diferencial una magnífica novela victoriana con la complejidad y visión futurista de Gibson. Si no has leído a este escritor, entonces dale al menos una oportunidad, pues quizás su prosa “complicada” (fijáos en las comillas) hará las delicias de tu paladar literario, y si no es así, podrás vanagloriarte de haber leído una novela que marcó un género literario. Si has leído a William Gibson y no te ha gustado, lee La Máquina Diferencial si, como a mí, te atrae el steampunk. Si no es así, ya tienes un libro más al que evitar.

Para terminar, diré que la novela está cargada de crítica social y política, describiendo un Londres agobiante y sucio donde la tecnología mecánica facilita el trabajo pero contamina el alma y el ambiente, y donde los trabajadores e intelectuales están divididos tanto en el poder como en el día a día. Mucho transfondo hay por descubrir (siempre que aguantes el estilo de estos escritores) en La Máquina Diferencial. Además, la parte final goza de cierta sorpresa visionaria muy acorde con el componente matemático de la Máquina diferencial y con la base del steampunk, que no deja de ser ciencia ficción.

Y nada más. Como veis, cuando una obra no me termina de convencer intento describir extensamente mis opiniones, pues lo único que pretendo es servir de apoyo a la hora de tomar decisiones, nunca como guía para las mismas. Yo no guío nada, ni siquiera el timón que comanda mi existencia. Ah, y por si alguien lo está pensando, he consideraro a William Gibson como el principal escritor porque es al que conozco. Bruce Sterling no ha tenido el placer de que mis ojos se deslicen por sus palabras, así que he preferido no hablar de lo que no sé (costumbre que debería ser obligatoria por decreto ley).

Como siempre, los comentarios están abiertos para discrepar, escupir, insultar, piropear, afirmar y todo el espectro de etcéteras que te salgan del alma. Buena lectura, ¡¡y difunde mi palabra!!

P.D: Dejo la portada de la primera edición americana, pues no he encontrado portadas de buen tamaño en sus ediciones españolas (aparte de ser un poquito sosas).

TÍTULO: La Máquina Diferencial (The Difference Engine, 1990).

AUTOR: William Gibson & Bruce Sterling.

PÁGINAS: 352.

EDITORIAL: La Factoría de Ideas.

ISBN: 84-9800-281-8.

6 comments

  1. El steampunk este o la reciente y premiada película The Artist ¿no tienen algo en común? Sí claro la regresión a técnicas superadas. Julio Verne tenía una gracia loca por su sencillez y cercanía.
    Ahora estos intentos en el fondo pueden denotar cierta crisis o una posición algo desnortada.
    No sé es como si algo no encajara. Las series de tv tienen una riqueza de medios tremenda y se contesta con experimentos efímeros como Artist. O la era del petróleo puede estar en un momento crucial y se contesta con el steampunk este… algo no me cuadra.

  2. En realidad el steampunk nació como una pasión hacia la era victoriana mezclada con la ciencia ficción. Es un movimiento artístico en sí mismo, donde la gente utiliza la filosofía DIY (Do It Yourself = Hazlo tu mismo) para crear ropa, complementos, artilugios, etcétera.

    No es un recuerdo u homenaje al pasado, como puede ser The Artist. Ni tampoco pretende dar explicación o salida o los problemas actuales. Por supuesto hay crítica social en el steampunk, pero como en cualquier otra obra de cualquier otro género.

    Julio Verne, por ejemplo, escribía ciencia ficción que, con el tiempo, se puede englobar en el steampunk por la base científica que utilizaba, por lo que él creía que iba a pasar.

    Igual que la ciencia ficción al uso basa sus historias en determinados aparatos o ciencias por descubrir, el steampunk lo hace con la base existente en la era victoriana, pero añadiendo (al margen de la obra aquí reseñada) un movimiento social y artístico al género.

    Te dejo un extenso artículo que lo explica todo mucho mejor que yo, que no se me da muy bien jejeje Cualquier otra duda, ¡aquí estoy para decir sandeces!

    > http://www.cinemaverick.es/cine/this-is-steampunk

  3. Ya sí lo entiendo pero parece un género que en el fondo no lleva a ningún sitio. A mí desde luego no me convence ni atrae lo más mínimo.
    Me interesa más las posibles tecnologías olvidadas de los antiguos pero siempre con una base historicista.
    Julio Verne en su época era literatura juvenil y oye esto del steampunk suena a eso pero eso sí con un envoltorio complejo para ocultar eso.

  4. Uy, Julio Verne literatura juvenil… Valiente afirmación. No creo que, en aquella época (ni en esta), muchos jovenzuelos pudiesen aguantar las extensas descripciones de la fauna marina de “20.000 Leguas de Viaje Submarino”, por citar el más famoso.

    Julio Verne era ciencia ficción al uso, y además, densa, pues alardeaba en cada párrafo de sus extensos conocimientos científicos, tan limitados en aquella época para el público en general.

    Pero sí que debo decir que ojalá todos los jóvenes leyeran a Verne, en esta época o en la de más allá. Muy diferente sería el mundo entonces…

    Y lo del steampunk, tranquilo, que aquí nadie obliga a nadie a que le guste algo jejeje Solo que a mí me encanta el género, y descubrí el término no hace mucho (midiendo en años), así que quiero que los perdidos como yo puedan tener una oportunidad para saber qué es eso que tanto les gusta, como por ejemplo la estética en las películas del Studio Ghibli (El Castillo Ambulante, Laputa, La Princesa Mononoke, etc), que son un estilo dentro del steampunk.

    Como siempre, ¡gracias por comentar! Estos debates alegran el alma en días aciagos ¡Saludos!

  5. Hombre a mí las películas de los estudios Ghibli me encantan en especial el comic (mi favorito) de Näusica o la última de la niñita pequeñita. (no recuerdo el nombre) Pero ni de lejos creo que las dos obras citadas estén dentro del género que hablamos.

    En cuanto a Julio Verne me gusta pero tampoco vamos ponerlo a la altura de Maupasant o Flaubert, bueno al menos yo no lo hago.

  6. Pues siento decirte que las películas de Ghibli (casi todas) son steampunk. Lo que pasa es que, dentro del género, hay subgéneros, como en cualquier estilo literario, y matices que aplicar a determinadas obras. Pero sí que se nombran como películas de género steampunk en todos los “tratados” sobre el tema.

    De todos modos, y para el que le interese, todas las películas del Studio Ghibli, le pongamos las etiquetas que les pongamos, son obras de arte de la animación. Si tuviese un crío, ¡se las ponía todas las semanas!

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