“EL NOMBRE DEL VIENTO”, de Patrick Rothfuss.

El Nombre del Viento

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Me pongo al día con las reseñas atrasadas y os regalo desinteresadamente una de las que más temo y, al la vez, más ganas le tengo. Como veis, se trata de El Nombre del Viento, del genial escritor estadounidense Patrick Rothfuss; un libro de fantasía que hará las delicias de todo tipo de lectores, tanto avanzados en el género, como primerizos, como lectores ajenos a lo fantástico. Tan bueno es. Y lo creáis o no, ahora mismo tengo el corazón acelerado. ¿Pero por qué, Poneletras? ¿Tomas cosas raras? No, que va. Solo café, y por la tarde nada más. Mi nerviosismo se debe a que este libro es, junto con un selecto puñado, de lo mejor que sé que voy a leer en toda mi existencia, y como buen hombre sabio, tengo un temor: no hacer justicia, no encontrar las palabras adecuadas, meter la pata hasta el codo. Pero estas cosas hay que hacerlas así, sin pensar, a lo loco. Así que vamos al lío, y que Thelu reparta suerte.

Antes de nada (¿os habéis fijado que casi siempre empiezo con un “antes de nada”? Qué predecible soy) debo aclarar una cosa. El Nombre del Viento es el primer libro de una trilogía que se denomina Crónica del Asesino de Reyes. Hasta la fecha hay dos volúmenes (el siguiente lo acabaré para final de semana, sino antes). La estructura es bien sencilla: la historia de Kvothe (se pronuncia cuouz). ¿El problema? Que es tan densa y le pasan tantas cosas, que no tiene más remedio que contarla él mismo en tres días. Y sí, como algún avispado habrá deducido ya, cada día corresponde a un volumen de la trilogía. ¿Qué quiere decir todo esto? Pues que cuando acaba la historia no acaba el libro. No es como un Harry Potter, que cada año de colegio es una aventura nueva y un libro. Es más como El Señor de los Anillos; un libro demasiado largo como para venderlo en un tomo. Así, nos queda una trilogía que hay que tratarla como un todo, en vez de como libros separados. Aun así, voy a intentar transmitir lo que despertó en mi parte lectora esta obra magna del primerizo escritor americano. Sí, has leído bien. Este es el primer libro de Patrick Rothfuss, y hay que decir que sorprendió a todo el mundo (crítica y público) por su calidad, su cuidada prosa y su narración perfecta, haciendo de él un bestseller internacional. Motivos no les falta para serlo, la verdad.

Como sabéis, no me gusta decir absolutamente nada de la trama que no se sepa en las primeras páginas. Ni siquiera hablo de las contraportadas, que generalmente destripan que da gusto. Así que voy a hablar de otros aspectos que puedan interesar a la hora de decidirse a abordar la lectura de este tocho de más de 800 páginas. Por ejemplo: has dicho que el libro era de fantasía. Habrá magia, ¿no? ¿Cómo es? ¿Qué tratamiento le dan? Que buena pregunta… Sí, hay magia, pero una magia muy especial, pues se aleja de los estereotipos del género y se centra en explicar por qué funciona. No estoy hablando de explicaciones del tipo “estoy unido a la sagrada piedra Fararar y ella me da la fuerza”, sino de explicaciones que se adentran en lo científico. Es decir, todo lo explica manteniendo las leyes físicas que conocemos, como por ejemplo que la energía ni se crea ni se destruye. Con esto, Patrick Rothfuss idea un mecanismo muy ingenioso para poder explicar la gran mayoría de la magia que presenciaremos a lo largo del libro. Por supuesto hay partes más difusas, donde las explicaciones beben más de los pilares del género, pero son pocas, no importantes y encajadas tan bien que parecerá que estemos asistiendo a una clase de instituto, y no leyendo un libro de fantasía.

A mí no me gustan los bichos ni seres. Espero que no haya hadas tintineantes ni duendes con calderos repletos de oro. Tranquilo. El mundo es humano, y las criaturas animales que lo habitan son perfectamente plausibles en nuestro mundo, teniendo en todos casos análogos. Esporádicamente encontraremos seres más fantásticos, pero también gozarán de una explicación creíble y, de nuevo, estarán perfectamente encajados en la historia, haciendo que los tomemos como parte normal del mundo que nos cuentan. Lo que sí que hay, y se agradece, son diferentes culturas humanas con costumbres únicas, haciendo que el paseo por el mundo de El Nombre del Viento sea, además de placentero, variado.

Bueno, vale, me estás convenciendo. ¿Pero de qué va la historia realmente? Bueno, sin soltar spoilers puedo asegurar que, aunque la historia tiene un fin, como todas las historias, este sirve más (en este primer volumen) como excusa para contar la vida del protagonista. Y cuando digo la vida, me refiero a la vida: en el caso que nos ocupa, desde que tiene uso de memoria (él es el narrador) hasta la adolescencia. Con esto, y teniendo en cuenta que se trata de una trilogía, no es difícil adivinar que este primer libro es un libro de aprendizaje para el protagonista. Pero Poneletras, de la niñez a la adolescencia parece un poco aburrido. Depende del tipo de niñez que tengas. Te puedo asegurar, querido lector, que las vivencias de Kvothe son, desde el principio de su memoria, intensas y variadas. Hay tramos de luz y felicidad, de oscuridad y temor, de dudas, de alegrías, momentos sobrios, cargados de humor, estremecedores… Como prueba diré que solo he llorado dos veces con un libro, y una de ellas ha sido con El Nombre del Viento.

¡Eh, venid a ver, que el Poneletras es un llorón! Sí y no. Me explico: la música está muy presente en toda la saga, y como sabéis si habéis investigado, yo me gano la vida con ella. Así pues, en la parte central del libro, hay un pasaje que implica música, ilusión, nerviosismo, gozo, horror, superación… Sí, todo eso y más, y todo referente a la música (si alguien me está leyendo y ha leído el libro, me refiero a “La Balada de sir Savien Traliard”). Para alguien que ama y entiende la música, ese momento es, sencillamente, insuperable.

Me están esperando, Poneletras, y te lías más que una persiana. ¿Puedes resumir? Sí, claro, tienes razón. El Nombre del Viento, de Patrick Rothfuss es una novela que parece imposible que sea la primera de nadie por la calidad que rezuma. Desde la primera página hasta la última, la historia de Kvothe se devora con una ansiedad apenas conocida en la literatura (siempre expongo lo que me pasó a mí, clarifico), robando más de una y más de cuatro horas de sueño, pensando continuamente “el siguiente capítulo y lo dejo… ¡Ahora no puedo! Va, uno más y ya está… Puf, ¿qué pasara? Bueno, veinte minutos más no son diferencia ninguna…” y así hasta que los párpados no pueden soportar el peso de las pestañas. Un libro de fantasía creíble, que rompe con lo establecido en el género hasta la fecha y que gustará a cualquier tipo de lector, incluidos los que nunca han leído nada parecido a la ciencia ficción o a la fantasía. Una maravilla literaria que no puedes dejar pasar.

Como última cosa, diré que el libro es tan variado, con tantos personajes, situaciones y lugares que se presta gustosamente a las re-lecturas, sobre todo para gente como en mi caso que adolecen de una memoria caprichosa y arbitraria, fuera de todo control. Así, podrás disfrutar una y otra vez de las historias de El Nombre del Viento. Yo lo he hecho, y debo decir que ha sido la mejor re-lectura de mi vida, despertando en mi alma literaria las emociones que solo Patrick Rothfuss ha conseguido despertarme dos veces seguidas.

Espera, ¿pero entonces no hay nada malo? Pues sí, sí que lo hay. Por desgracia, la vida de Kvothe es tan intensa que, como he dicho, los libros no acaban, sino que es una historia que por su extensión se contará en tres partes. Así pues, cuando acabes El Nombre del Viento querrás coger a Patrick Rothfuss y romperle tu laud en la cabeza. Eso, por cierto (metafóricamente) lo puedes hacer en su blog (en inglés). Puedes acceder a él desde aquí. Lo actualiza constantemente, y la verdad es que el tipo parece de lo más majo. Además, es friki como él solo. Un joya de tío que además escribe de miedo. No te lo pierdas.

Y nada más. Como siempre, comentarios abiertos para opinar, criticar, reforzar, destruir y lo que se os ocurra. No dejéis escapar esta joya literaria, ¡y difundid mi palabra!

P.D: Me encanta la portada…

TÍTULO: El Nombre del Viento (The Name of the Wind, 2007).

AUTOR: Patrick Rothfuss.

PÁGINAS: 880 (tapa dura) – 870 (tapa blanda).

EDITORIAL: Plaza y Janés (tapa dura) – Debolsillo (tapa blanda).

ISBN: 9788401352348 (tapa dura) – 9788499082479 (tapa blanda).

5 comments

  1. “….el siguiente capítulo y lo dejo… ¡Ahora no puedo! Va, uno más y ya está… Puf, ¿qué pasara? Bueno, veinte minutos más no son diferencia ninguna…” y así hasta que los párpados no pueden soportar el peso de las pestaña…” jajajjaj eso mismo me ha pasado a mi!, he andado como zoombie en el trabajo unos días, pero.. con que gusto!, lo ame y por supuesto corrí por el 2do (zoombie de nuevo) que igual me ha gustado muchisimo y ansiando el 3ero,que me he quedado mas que intrigada.
    me ha encantado tu reseña, justo así me sentí cuando lo estaba leyendo .. y si La Balada de sir Savien Traliard.. woo ❤

    1. Por si alguien todavía duda, después de lo dicho y los comentarios, como este de Kenny: mi chica lo está leyendo ahora mismo. Me odia. ¡Va al curro casi sin dormir! Y es que este libro es una maravilla…

      ¡Gracias por comentar, Kenny! Y perdón por la tardanza en aprobar tu comentario. El infierno se está apropiando de mi existencia (para bien, que es por curro). ¡Saludos, viajero!

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