“DANZA DE TINIEBLAS”, de Eduardo Vaquerizo.

Danza de Tinieblas

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Con sonrojo me presento ante ustedes para suplicar perdón. ¿Que por qué? Pues por el mini-abandono al que he sometido a este vuestro blog. ¿Los motivos? Uno días extras de vacaciones auto-impuestas y problemas con el internet playero. Pero no he estado completamente ocioso. Una de las muchas cosas que he hecho ha sido leerme Danza de Tinieblas, de Eduardo Vaquerizo; una ucronía steampunk en el Madrid de 1927. ¿Que qué demonios fritos me pasa en la boca y por qué hablo tan raro? No te preocupes, querido viajero, que en seguida te aclaro eso de “ucronía steampunk“.

Voy a explicar los términos que delimitan los géneros de esta novela con varias preguntas, así que atentos. ¿Que hubiera pasado si Felipe II, reinante español de los Austrias, palma en un accidente de caza, su hermano se hacer con el poder y España hace lo que siempre tuvo que hacer y mantiene la hegemonía mundial y todas sus colonias? ¿Y si en esa hegemonía el mundo avanza por medio de los ingenios españoles? En definitiva, ¿y si la realidad hubiera tomado otro camino, tanto política como tecnológicamente? En estas preguntas hallarás las respuestas. Para los que pasen de mis chorradas, aquí tenéis las entradas a la Wikipedia de ucronía y steampunk.

He de decir, ya metidos en el libro, que Danza de Tinieblas es, etiquetas aparte, un libro de aventuras pura y dura. En este sentido, la novela está a la altura; muchas localizaciones, varias vueltas y sorpresas, personajes que van y vienen y misterios que se apelotonan a la espera de resolución como sufridas personas en la cola del paro. Pero esto tiene un punto en contra: hay ocasiones en las que, siempre para mí, parece que el destino del protagonista está forzado. Es decir, que hay partes y acciones que beben demasiado de la casualidad y la fortuna (o infortunio) y que llevan a pensar a la mano divina (en este caso el escritor) que guía en beneficio propio a los títeres de la historia. Como digo, es una percepción personal, pero que ahí está.

Otro problema de Danza de Tinieblas es que se puede hacer largo de más. Pero no por pesado, sino por innecesario. Me explico: leemos buenos capítulos bien escritos que son un “pelín” largos y que no aportan practicamente nada a la trama general. Es como si Eduardo Vaquerizo hubiera decidido pasar por un lugar determinado sólo para mostrar de la manera más completa posible el marco histórico imaginado. Por supuesto cada capítulo de estos tiene aportación a la trama, pero a veces en tan nimia y secundaria que hubiera sido mejor aglutinarla junto a otra localización y pieza de información.

Estos dos puntos que a priori parecen negativos no lo son tanto. ¿Te aclaras, Poneletras? Lo intento, pero me cuesta… Lo que quiero decir es que Danza de Tinieblas lo he leído un poco a trompicones, en unas fechas de ocio casi completo y con el ritmo partido. Así pues, pueden ser apreciaciones generadas por la forma de lectura, y no por el fondo de la misma. Quizás con el paso del tiempo pueda dar una idea más exacta de lo generado con esta lectura (en ese caso actualizaría esta entrada), resultando que he leído un excelente libro (y no un buen libro entretenido), pero de momento Danza de Tinieblas me cojea, aunque todavía no tenga muy claro de qué pie.

Joe, Poneletras, entonces no es un buen libro, ¿no? ¿Estás recomendando su lectura o evitarlo? Que no te aclaras. Sigo intentándolo, no os creáis… Danza de Tinieblas es un buen libro de un buen escritor español. Los fallos mencionados son lo que le falta a esta novela para ser excelente. Además, la prosa de Eduardo Vaquerizo es correcta, pulida respecto a sus inicios (como no podía ser de otra manera) y ligera de leer, lo que siempre es de agradecer.

Así pues, Danza de Tinieblas, de Eduardo Vaquerizo, es un buen libro que muestra un Madrid alternativo al de 1927 que se conoce en esta nuestra realidad. Quizás con una ambientación demasiado reconocible para haber pasado (en la historia) mucho tiempo desde el inicio de la ucronía y anclada en el pasado en algunos aspectos, siendo algo extraño teniendo en cuenta que, sea desde el punto que sea, toda civilización debe avanzar. Quizás demasiado parecido a la serie Alatriste, de Arturo Pérez-Reverte, en cuanto a ambientación, pero tampoco podemos asegurar que esta ucronía no hubiese sido así, por lo que es un punto ni negativo ni positivo, sino personal. En definitiva, Danza de Tinieblas es un buen libro de aventuras que muestra una historia paralela de ingenios mecánicos y hegemonía española, pero que se queda a las puertas de la excelencia. Por lo menos por mi parte, espero repetir en breve con otra novela de Eduardo Vaquerizo.

¡¡Sed felices y buscad la sombra!! (alusión sombría para los del hemisferio norte).

PD: Imagen cortesía de Aullidos.

TÍTULO: Danza de Tinieblas, 2005.

AUTOR: Eduardo Vaquerizo.

PÁGINAS: 304.

EDITORIAL: Minotauro.

ISBN: 9788445075531.

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