“DEJA EN PAZ AL DIABLO”, de John Verdon.

Deja en Paz al Diablo

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Retruecanos, Poneletras… ¿Otra vez por aquí? Pues sí, otra vez por aquí, querido lector. Acelero de forma momentánea mi ritmo de actualización para ofreceros la reseña de la tercera y hasta ahora último novela de John Verdon, todas con David Gurney como protagonista. El motivo es, obviamente, que me lo he leído. Eso de por sí ya nos indica que la lectura es fluida e interesante. Ahora, ¿está Deja en Paz al Diablo a la altura de la obra de Verdon que, hasta este momento, ha sido creciente? No, pero con matices. Vayamos a echarle una visita a los matices esos que pueden salvar la obra.

Antes de nada, y para que nadie se equivoque: sí, Deja en Paz al Diablo es más floja que No Abras los Ojos (aquí mi reseña) y peor en cuanto a final que Sé lo que Estás Pensando (aquí mi reseña, of course). ¿Quiere esto decir que es un mal libro? No, ni de broma. Sólo significa que este tercer volumen no está a la altura del anterior. Si tenemos en cuenta que el anterior es un libro soberbio, nos encontramos con que Deja en Paz al Diablo es un libro notable. Pero vayamos por partes, como diría Jackie… Ya sabéis, la destripadora. Sí, la que se le atribuía género masculino pero ahora se dice que era una damisela de gustos “exóticos”… El caso, que vamos a destripar.

Respecto a la primera novela, Deja en Paz al Diablo gana en complejidad argumental, pero pierde en sorpresa final y final en sí mismo. Respecto a la segunda novela, Deja en Paz al Diablo pierde en todo, pero ligeramente. ¿Qué quiere decir todo esto? Pues algo que me hubiera gustado no tener que decir nunca y que no se dio en los dos primeros libros de la saga escrita por John Verdon: Deja en Paz al Diablo no satisface por, entre otras cosas, dejar puertas abiertas que enlacen de una manera más directa con el siguiente volumen. ¿Qué quiere decir esto? Que la historia cerrada no se da aquí de forma tan evidente. Sí, se cierra el crimen. Sí, se desvela el malo. Pero no, no se resuelven todas las incógnitas  OJO: esta es la sensación que a mí me ha dado. Puedo estar equivocado, pero entonces pasaríamos de estar ante un libro notable que tiene continuación a estar ante un buen libro de mal final.

Porque otros de los problemas de Deja en Paz al Diablo es la forma de terminar la historia… incluso de presentarla, ahora que lo pienso. En No Abras los Ojos, por ejemplo, las incógnitas se planteaban de manera gradual, poco a poco, añadiendo datos nuevos cada x páginas. En esta última novela, en cambio, desde un principio se ponen todas las cartas sobre la mesa y no es hasta la parte final que se añaden nuevos datos que agilizan la lectura, dejando así una especia de vacío ocupado por una investigación que apenas avanza. Como se llena ese vacío (no literal, claro, pero de sensación) es otro de los puntos que no ha terminado de encajarme.

Y es que en Deja en Paz al Diablo, John Verdon le da una importancia inédita hasta ahora a la relación personal de David Gurney con su entorno y consigo mismo. Esto podría ser bueno y dar profundidad a la historia, pero he notado cierta torpeza a la hora de abordar esos temas, como si hubiese tomado una salida obligatoria en la autopista y desease volver a poner el coche a toda velocidad. Es imposible saber si nos está preparando para algo (tengo mis teorías que no comentaré por temas de spoilers) o si simplemente el libro no ha quedado redondeado, pero esta es la sensación que me ha dado al respecto.

¿Y el crimen? ¿Y la prosa? ¿También decaen? No, para nada. El libro se bebe más que se lee, y el crimen sigue planteándose de manera que parece imposible solucionar aunque después se vea que la respuesta era lógica (aunque en este libro no tan obvia). El problema con Deja en Paz al Diablo es el que he comentado más arriba: los cabos sueltos que se quedan y la manera de enfocar el final. Con una siguiente novela que enlace con esta, se soluciona uno de ellos, y el otro quedaría como un leve tiznajo en el excelente libro que sigue siendo Deja en Paz al Diablo.

Así pues, y para resumir, diré que Deja en Paz al Diablo, de John Verdon, es un buen libro de crímenes y misterio con una prosa ligera y sencilla que facilita el deslizado de tus ojos por las páginas. En cambio, comparado con sus antecesores, sobre todo con No Abras los Ojos, este último libro basado en el personaje de David Gurney deja algo que desear, sobre todo porque es el primero de los tres que decide no cerrar todas las puertas ni atar todos los cabos. Esto puede ser bueno para una serie larga puesta en perspectiva, pero al romper con la dinámica, el cambio me parece brusco. Eso sí: el crimen se soluciona y todo lo principal se cierra, así que tranquilos a la hora de leer.

Y nada más, que no es poco. Como siempre me pasa cuando intento justificar que un libro no cumpla mis expectativas, me he explayado tranquilamente. Ahora os dejo que los deberes me reclaman. En muy breve colgaré la nueva reseña, una sorpresa que… ¡bah, que carajo! El siguiente será Casino Royale, de Ian Fleming; el primero de James Bond. ¿Que por qué? Porque este año es su aniversario de cifra redonda. ¡Estas atentos para más info!

TÍTULO: Deja en Paz al Diablo (Let the Devil Sleep, 2012).

AUTOR: John Verdon.

PÁGINAS: 504.

EDITORIAL: Roca Editorial.

ISBN: 9788499184944 (tapa blanda) – 9788499185064 (eBook).

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s