“20.000 LEGUAS DE VIAJE SUBMARINO”, de Julio Verne.

20.000 Leguas de Viaje Submarino

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Hoy toca tirar de clásico en esto del “arte de la reseña sin spoilers”. Y menudo clásico. Uno de los más grandes, de los más conocidos. Y aun así, uno de los menos leídos. Todo el mundo conoce 20.000 Leguas de Viaje Submarino, sí, e incluso conoce por encima partes de la historia, pero, ¿cuánta gente se lo ha leído realmente? Mucha, seguro, pero no tanta como la que conoce la obra. Así pues, vamos a ver si merece la pena atacar este clásico de la literatura y cambiar la opinión, o es mejor quedarse con los recuerdos e imágenes que la tradición ha ido metiendo en nuestras cabezas.

Antes de nada, hay que decir que Julio Verne era un maldito genio adelantado a su época. Lo que está bien, porque de este modo nos ha regalado obras de la ciencia ficción que sin duda marcaron el devenir del género. Pero en este caso, este punto a priori favorable se vuelve en contra. ¿Por qué? Pues porque en 20.000 Leguas de Viaje Submarino, Julio Verne hace un alarde nada disimulado de sus extensos conocimientos en varios campos de la ciencia, y en el de la biología marina en particular. ¿Y? Pues que hay pasajes del libro que se hacen extremadamente tediosos para un lector de literatura moderno. Descripciones y definiciones que ocupan páginas y páginas sin que ocurra nada de la época.

Eso es muy malo, ¿no? ¡Pardiez! Ya te echaba de menos, interlocutor anónimo… Pues sí y no. Todo depende de cómo ataques esta lectura. Si tienes en cuenta cúando se escribió y lo que significaba la literatura científica (que no ciencia ficción) para los eruditos de la época, apreciarás que Julio Verne realizase un tratado sobra la flora y fauna de los mares del mundo con una historia de aventuras de fondo. Sería algo así como estudiar historia leyendo Canción de Hielo y Fuego (anda que no “molaría” ni “na”). En cambio, si el libro lo lees como un libro cualquiera de estos tiempos de “bestsellers” sin alma, entonces no creo que avances muchas páginas. Aunque eso sí, las descripciones no dejan de ser un buen alarde de conocimientos e imaginación. Como digo, todo depende del punto de vista.

Puede parecer que, por la época, la prosa de Julio Verne será espesa, cargada y difícil de leer, pero no es así. Por supuesto que se nota la época en la que está escrito, faltaría más, pero la lectura es sencilla (dentro de unos límites) y bien elaborada. No por nada fue un “bestseller” de la época; no sólo llegó a eruditos, sino al público en general. Además, las partes de aventura pura y dura gozan de suficiente agilidad como para ser entretenidas a la par que intrigantes. Sobre todo para alguien como yo que no sabía absolutamente nada de la historia principal.

Y nada más sin desvelar. 20.000 Leguas de Viaje Submarino es un clásico indiscutible de la literatura científica por muchas razones: por la precisión de la ciencia empleada y descrita; por el lenguaje técnico pero accesible al público en general; por la asombrosa anticipación del mundo por venir; por el detalle de la flora y fauna marina; etcétera. Sin duda, Julio Verne hizo mucho por la literatura en general y la ciencia ficción en particular. Por eso, sin obviar el tiempo en el que la obra fue escrita, recomiendo la lectura de este clásico, aunque sólo sea para poder decir: “¡Yo lo he leído!”.

P.D: Hay decenas de ediciones en infinidad de editoriales, así que me voy a abstener de mencionar todas o de señalar sólo una. Sólo datos básicos. Espero que lo entendáis. Y ya que estamos, espero que también me permitáis pasar de las portadas españolas y poner la original de la primera edición francesa.

¡Salud y amor, viajeros!

TÍTULO: 20.000 Leguas de Viaje Submarino (Vingt mille lieues sous les mers, 1869 dividido – 1871 conjunto).

AUTOR: Julio Verne.

PÁGINAS: – (Depende de edición).

EDITORIAL:

ISBN:

5 comments

  1. Es verdad que hay infinidad de ediciones. Pero yo apuntaría un detalle a tener en cuenta, porque no lo que soporto: que se hagan ediciones abreviadas y que no se aclare en ninguna parte del libro.

    Suele pasar con las novelas de esta época. No sabes lo mal que me sentó de chaval leer Moby Dick y descubrir después que realmente no me había leído ni un tercio del total.

    1. Sí, la verdad es que tienes razón. Es muy habitual que en los clásicos cada uno recorte lo que le salga de un pie… Sólo espero haberme leído la edición buena jejeje.

      Y sí, se debería avisar. O más bien, prohibir, al no ser que sea una edición para algo muy específico.

      ¡Gracias por comentar!

    2. se que mi comentario no añade ni sirve para mucho, pero por si te sirve de consuelo, me ha pasado lo mismo con Moby Dick…y lo peor es que fue el año pasado, y yo como un campeón pensando “coño, tampoco es tan pesao” 🙂

      1. Un comentario siempre aporta algo, por nimio que pueda parecer en un principio. Por mi parte, ¡¡gracias por comentar!!

        P.D: “Moby Dick” es uno de los clásicos pendientes que tengo. A ver si le meto mano pronto y cuelgo la reseña…

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