“EL HOMBRE EN EL CASTILLO”, de Philip K. Dick.

El Hombre en el Castillo

¡¡Buenos días, viajeros espaciales!!

Nueva reseña atrasada. En esta ocasión, uno de los grandes clásicos de la ficción más osada. ¿Por qué ese calificativo? Porque El Hombre en el Castillo es una ucronía. ¿Que qué demonios fritos y rebozados es eso? Ya lo he explicado alguna que otra vez, pero lo explicaré de nuevo en el siguiente párrafo, que nunca viene de más refrescar términos y definiciones. Decir también antes de seguir que El Hombre en el Castillo será adaptado a televisión por el canal SyFy en forma de mini-serie de la que no se sabe casi nada, salvo que uno de los co-productores será Ridley Scott. Otro motivo más para leer esta ucronía que, a mi parecer, es… Pero no nos adelantemos.

Ucronía: realidad alternativa donde un hecho cambia toda la historia. Esta definición la acabo de redactar. Si quieres una más extensa y detallada, aquí tienes la definición oficial de la R.A.E. y aquí la entrada de la Wikipedia. Pero si no quieres saltar de página en página, aquí van unas cuantas ucronías que me voy a inventar sobre la marcha (si alguien escribe alguna de ellas, que me mande un jamón al menos): “Los aliados pierden la WWII y los nazis conquistan el mundo” – “La Crisis de los Misiles de Cuba no se arregla y el mundo se sume en un holocausto nuclear” – “Oswald no mata a J.F.K. y éste, sobrepasado por la cercana muerte, se enclaustra” – “España mantiene la hegemonía mundial tras el descubrimiento del Nuevo Mundo y la Tierra se convierte en una sociedad de parados, chorizos y bares por doquier” – “El creador de Facebook es arrollado por un coche en su infancia, la red social por excelencia no se crea y la humanidad alcanza al Nirvana” – “Juanje López Poneletras abandona la música por problemas auditivos, se convierte en detective con vestimenta de los años 40, destapa el encubrimiento de los contactos extraterrestres y funda un partido político del pueblo oprimido en Sirio A” – “La “Operación Puerto” salpica al mundo del fútbol, la gente se encabrita y abraza al curling como deporte rey”.

Como veis, la base de las ucronías es pensar: “¿qué hubiera pasado si…?”. De todos los ejemplos mencionados, Philip K. Dick eligió el primero: los nazis dominan el mundo. Esto que puede parecer un spoiler según mis estándares es un dato necesario para la lectura del libro, pues desde la primera palabra nos hallaremos sumergidos en plena ucronía, con los hechos desencadenantes ya ocurridos, y deberemos tener bien presente en qué ucronía nos encontramos para poder entender el extraño mundo que se nos describe. Teniendo todo esto claro, sólo queda leer el libro.

El Hombre en el Castillo, de Philip K. Dick, se considera una de las mayores y mejores obras de este extraño escritor. A mí, sinceramente, no me terminó de convencer. El mundo que describe es coherente dentro de la ucronía, y es interesante leer una realidad paralela que estuvo a punto de ocurrir, pero la trama (o tramas) que se desarrollan me dejaron un mal sabor de boca. A ver si me explico mejor.

En El Hombre en el Castillo seguiremos a varios protagonistas con historias cruzadas. De este modo, iremos descubriendo como funciona el nuevo mundo y avanzaremos por las tramas que en él se suceden. El problema que yo vi es que esas tramas, las de los protagonistas, carecen de la fuerza necesaria para involucrar al lector como se debería. Quizás sea por el hecho de que es más interesante el orden mundial paralelo que casi fue que los problemas menores que les suceden a los protagonistas. Es cierto que hay factores dentro de la trama que podrían desestabilizar la ucronía y que, por eso mismo, deberían ser entretenidos de leer, pero se quedan a medias de sus propositos, como si no estuvieran bien explicados o escritos. Lo que me lleva al punto clave de esta reseña.

Philip K. Dick es uno de los grandes de la literatura en general y, sobre todo, de la ciencia ficción. Correcto. Pero, y no me matéis, a mí no me gusta como escritor. Ala, ya lo he dicho. ¿A qué viene tal herejía, Poneletras? Pues no lo podría saber a ciencia cierta, pero la prosa que Dick muestra en El Hombre en el Castillo (y en toda su obra) es una prosa cargada de reflexiones metafísicas que llevan, invariablemente, a la misma pregunta presente en toda su obra: ¿qué es la realidad? Estas reflexiones, con una prosa a mi parecer demasiado cargada, entorpecen lo que debería ser un viaje por el mundo ideado por el autor. La acción no avanza al ritmo deseado (siempre desde mi punto de vista), y los hechos acaecidos se ven ensombrecidos por la reflexión principal del autor, que parece querer aprovechar cada mínima viviencia de sus personajes para introducir el debate de la realidad.

Dicho todo esto, El Hombre en el Castillo es una buena lectura. Curiosa, cuanto menos, en la que descubriremos una realidad muy bien construida que estuvo a punto de no ser paralela y convertirse en la nuestra. La trama puede pecar de fuerza, de importancia global dentro del universo del libro, entorpecida por la prosa rebuscada de Philip K. Dick, reconocido demente obsesionado con las conspiraciones y la realidad (deberíais ver documentales sobre él, o leer biografías, para entender el por qué de mis palabras).

Así pues, El Hombre en el Castillo, de Philip K. Dick, es una ucronía bien planteada y construida, pero desaprovecha; un enorme y complejo fondo sobre el que el autor habla acerca de sus temores interiores escudado en unas tramas que pueden llegar a estar carentes de alma, por ponerme filosófico. Quizás esperaba demasiado de este libro. Quizás estuve esperando durante todas las páginas un tipo de lectura que no iba a encontrar. Quizás si hubiera leído sin prejuicios podría haberme amoldado a la escritura de Philip K. Dick y haber descubierto la joya que la mayoría de lectores vio en las páginas de El Hombre en el Castillo. No lo sé. No sé nada, la verdad. Podéis llamarme tonto, pero esto es lo que sentí con este libro, y ni la grandeza de Philip K. Dick ni el gusto de leer una ucronía de la era reciente podrá cambiar mis sentimientos de lector.

Con todo esto, leed El Hombre en el Castillo, de Philip K. Dick. Al no tener expectativas tan altas como las mías, quizás descubráis lo que yo no supe ver.

El Hombre en el Castillo

TÍTULO: El Hombre en el Castillo (The Man in the High Castle, 1962).

AUTOR: Philip K. Dick.

PÁGINAS: 304 (tapa dura) – 208 (tapa blanda).

EDITORIAL: Minotauro.

ISBN: 9788445077740 (tapa dura) – 9788445075616 (tapa blanda) – 9788445078235 (ePub).

7 comments

  1. Bueno, la suerte de que Ridley Scott este detrás de la adaptación es que probablemente la serie no tendrá nada que ver con el libro. Así puede que mantenga la ambientación y cambie las tramas, solucionandote parte del problema. Lo que esta claro es que si mantiene el criterio que tuvo al hacer Blade Runner la parte metafísica se la va a pasar por el forro, lo que te solucionaría la otra parte. La serie te va a encantar, jejejejeje.

    1. ¡Correcto! De ahí que haya mencionado la serie. Aun así, lo de co-productor no me ha terminado de gustar, sobre todo por Prometheus, la mayor cagada de la carrera de Scott. Puede salir una mini-serie espectacular, pero hay poca gente en la industria del entretenimiento que me genere confianza, la verdad. Me han decepcionado tantas veces…

      ¡Gracias por comentar, viajero!

      1. Ya lo dijo mi muy admirado Antonio Gasset: “Viendo la última película de Ridley Scott, cada vez estamos más convencidos de que Alien y Blade Runner las dirigió su primo”.

      2. Jajaja ¡Qué cierto! Aunque yo de siempre he mantenido que el problema de estos directores que se diluyen con el pasar del tiempo es que antes, por falta de medios, tenían que centrarse en la historia en vez de mostrar el mundo que estaban viendo en sus cabezas. Han estado tanto tiempo así, que ahora se están desquitando haciendo efectos especiales con aspiraciones épicas sobre historias apenas tratadas, porque Prometheus, por ejemplo, está sólo a un puñado de fallos arreglados de ser una obra magna de la ciencia ficción. Falta de atención a los detalles, a mi parecer…

        PD: Que ganas de hacerme ciborg, no tener que dormir y poder hacer el blog cinéfilo…

  2. Si leo tu reseña en forma de ‘ucronía’ entonces, en un mundo alterno el libro te encanta. Yo diré en forma de ‘ucronía’ que tu reseña me encanto. En la realidad-real el libro me parece uno de los mejores escritos en USA, muy por encima de los que están por encima. ¡Hay Philip K. Dick para todos!

    1. ¡Por supuesto, Allan! Es la magia de los libros; la lectura de una obra se convierte en una experiencia personal, formando parte del lector para el resto de su vida.

      ¡Gracias por comentar! Saludos, viajero…

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