“EL CUENTO DE LA CRIADA”, de Margaret Atwood.

¡Buenas tardes, viajeros espaciales!

¿Dos reseñas en tan poco tiempo?

¿Quieres dejarme empezar? Gracias. Como no he podido decir, aquí me hallo ante vosotros, mis queridos viajeros espaciales, para comentar las impresiones que me ha generado la lectura de El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood. No creo que haya mucha gente que no sepa de qué va esto, ya que no es sólo (sí, RAE, sigo poniendo acento en la abreviatura de “solamente”) un libro de gran prestigio y fama, sino que también es una serie de gran fama y prestigio. Así pues, me remango en sentido figurado y os comento. En tres, dos, uno…

CUANDO LO QUE IMPORTA ES EL DÓNDE

El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood, es una distopía. A saber: un giro ficticio de la historia donde un poder somete a la sociedad para imponer sus normas y estilo de vida, siendo el sometimiento un sinónimo de crueldad y acoso. Y como distopías hay muchas (1984, Un Mundo Feliz y similares), lo primero que me gustaría decir es que sí, que Margaret Atwood crea un mundo creíble y adelantado a su época (el libro está escrito a principios de los ochenta) donde el poder somete al pueblo con coherencia dentro de la locura. El Cuento de la Criada tiene un marco que todos podemos reconocer y entender (que no compartir) incluso sin saber del trasfondo histórico. Y eso ya es algo bueno que facilita la lectura y la inmersión. Y por eso, un aplauso para la escritora. Pero uno breve.

LA IMPORTANCIA DEL PUNTO DE VISTA

Porque El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood, no me ha terminado de gustar. No me ha disgustado, pero tampoco gustado. Se ha quedado en el limbo de las emociones, ese donde ni el amor ni el odio existen.

¿Te refieres a la indiferencia?

No, tampoco es eso. Es difícil de explicar, así que no lo voy a hacer (a veces, en aras de la imagen pública, es mejor obviar lo que no eres capaz de hacer). Simplemente diré que no me ha terminado de llegar. Y uno de los motivos es la narración (que no la prosa). Y es que El Cuento de la Criada es un cuento que cuenta una criada. Pero no un cuento de los de “no sabes lo que me pasó”, o de los de antes de dormir. No. Aquí hablamos de un cuento de esos que te narras a ti mismo para no volverte loco. Es decir: en este libro leemos los pensamientos de la protagonista. Y eso podría ser bueno, ya que a través de los pensamientos de alguien que está viviendo la historia podemos entenderla mejor. El problema reside, para este humilde aporreador de teclado, en que Margaret Atwood ha reflejado con demasiada exactitud lo que una cabeza piensa. O más bien cómo piensa. Y claro, si alguien ha dedicado algún segundo de su vida a leerse, sabrá que esos pensamientos son caóticos e interesados, lo que provoca que la lectura sea por momentos confusa, dejando que el egocentrismo le quite intensidad a los hechos del mundo.

CUANDO LA REALIDAD SE PIERDE ENTRE PALABRAS

Porque para mí, este es el mayor problema de El Cuento de la Criada: el mundo es interesante, queremos saber qué más pasa y cómo pasa, pero estamos limitados a los pensamientos, en ocasiones circulares, de la protagonista. Y aquí tengo que hablar de la serie para aportar perspectiva a mis palabras negativas.

La serie de El Cuento de la Criada cambia lo suficiente para que estos problemas que se pueden encontrar en la lectura no existan. Ha respetado muy bien la esencia del libro, la crítica que tiene toda distopía, y por eso está teniendo la repercusión que ha tenido. Porque el mundo está bien, y la historia está bien. Lo único que faltaba era contarla bien.

Sé que muchos de vosotros se echará las manos a la cabeza y reunirá firmas para que yo no pueda volver a decir tamaña tontería en la red, siendo El Cuento de la Criada una novela referente del género como es y estando tan bien considerada. Pero oye, que le vamos a hacer, es mi opinión. Entiendo que una escritora como Margaret Atwood (versada en poesía, experta en filología inglesa) se incline hacia una prosa y narración más profunda y evocativa, pero es una lastima que imagine un mundo interesante y que se pierde en los pensamientos de una de sus integrantes. Porque ver el mundo con otros ojos ayuda, pero siempre que también lo mires con los tuyos.

Y nada más, queridos viajeros. El Cuento de la Criada, de Margaret Atwood, es una gran distopía que se diluye en una narración caótica y en exceso íntima, donde los pensamientos circulares y la falta de evolución están por encima del horror de la sociedad que se intuye tras las reflexiones. Debido a esa intimidad, los personajes (incluida la protagonista) terminan resultando planos, sosos, como si todo estuviese cerrado y el libro sólo te llevase de A a B, sin ser B consecuencia de A.

Dicho esto, espero con ganas la anunciada segunda parte, y espero también que Atwood se haya impregnado de la tensión de la serie.

TÍTULO: El Cuento de la Criada (The Handmaid’s Tale), 1985.

AUTOR: Margaret Atwood.

PÁGINAS: 416.

EDITORIAL: Salamandra.

ISBN: 978-84-9838-801-5.

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