“BELLAS DURMIENTES”, de Stephen King y Owen King.

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¡Buenos días, viajeros espaciales!

Sí, otra vez una reseña de Stephen King. Pero oye, esta vez con Owen King. ¿Que quién es Owen King? Pues el hijo del rey del terror. ¡Y cómo es la vida! Resulta que también es escritor. ¿A que es una casualidad? Y es que parece que el entorno de los escritores, al menos el de la saga King, es más bien cerrado. Colaboran entre ellos, Owen está casado con una escritora, adaptan televisión… Y todo esto, ¿por nombre o por calidad? Veamoslo, ¿os parece?

ESCRIBIR A CUATRO MANOS

Esto es lo primero que hay que reseñar. ¿Qué quiere decir que se escribe a cuatro manos? ¿Quién escribe qué cuando son dos (o más) los autores? Pues sinceramente, no tengo la más remota idea. No sé cómo se organiza el trabajo (¿uno escribe y otro corrige? ¿la idea la han trabajado los dos y uno escribe?). Lo que sí que sé es que en Bellas Durmientes no hay dos voces. Ni si quiera una línea o una expresión que digas: “mira, ahí está Stephen King”, o “vaya, este Owen sabe escribir”. No sé si es hecho a posta (ambos adoptando la misma voz al milímetro) o si es por necesidad (sólo uno escribe), pero sí me voy a aventurar con una sentencia que quizás sea erronea: Bellas Durmientes es de Owen King.

MANUAL DE ESTILO DE LA FAMILIA KING

Porque cierto es que, si cogemos un libro del padre y cualquier libro de cualquiera de los hijos, apenas se nota la diferencia. Todos escriben igual, con el mismo tipo de historias, con la misma voz narrativa (el narrador asumiendo pensamientos y forma de hablar del personaje con el que esté, volviendose subjetivo), como si el padre hubiese hecho una plantilla y hubiese dicho: “quien quiera publicar, que la siga. Los millones vendrán solos”. Lo cual podría estar bien para los que nos gustan las novelas de Stephen King. Al fin y al cabo, hay infinitas historias en las que se puede hablar de la maldad del ser humano y la resistencia de los rectos. Pero que, en este caso, y para este servidor, esto se convierte en un problema.

EL PROBLEMA DE CENTRARSE DEMASIADO EN LOS PERSONAJES

Tema delicado este. ¿Hay un punto en el que centrarse en el desarrollo de personajes es contraproducente? Porque, según todos los cursos y talleres literarios, esto es básico para escribir una buena novela. Entonces, ¿por qué demonios lo digo?

¿Porque no sabes cómo llenar la reseña y estás hablando por hablar?

Casi, pero no. Digo esto porque me costó terminar Bellas Durmientes, de Stephen King y Owen King. Y me costó porque, en muchos momentos, los pensamientos volaban a otros lugares como lo hacen las mariposas nocturnas. ¿Por qué? Porque hay mucho, muuucho texto sobre los pensamientos. En general estos pensamientos refuerzan la creación del personaje y sus motivaciones, pero en este caso, a mí me parecieron excesivos, como si cada poco tiempo hubiese un árbol caído en el camino de la lectura. Me explico mejor.

Ya sé que este personaje no es tan bueno como parece al principio. Ya sé que está justificando sus actos desde una línea de pensamientos de dudosa moralidad. No es necesario que lo repitas una y mil veces. Sobre todo en este caso concreto de Bellas Durmientes, porque eso entorpece la lectura. Y mucho.

CUANDO LO INTERIOR TRIUNFA SOBRE LA TRAMA

Porque todo ese texto irrelevante hace que la trama se llegue a “olvidar”. Es decir: el tema central del libro se explica al principio, y al principio sale un personaje fascinante, y al principio empiezan a aparecer los otros personajes, y estos haces sus cosas, y esas cosas están llenas de pensamientos, y cuando llevas un tercio de libro (de uno de 768 páginas), vuelve a arrancar la trama, y te dices: “¡por fin! Vamos al lío”. Pero es solo un recordatorio de que hay una trama principal que no lo es. Porque Bellas Durmientes no va de Bellas Durmientes. Bellas Durmientes va de los personajes que rodean la historia.

Seguramente la intención del libro era mostrar las vilezas y virtudes de los hombres y las mujeres en un entorno fantástico donde cada uno tiene que sincerarse consigo y preguntarse: “¿qué voy a hacer?”. El problema reside en que el libro tiene un problema de desequilibrio. Es decir: la propia novela te dice que lo más “chulo” es lo fantástico, pero la propia novela tira de ti hacia el desarrollo personal, y al final no hay equilibrio ninguno, pues el desarrollo personal es más fuerte que la trama fantástica, pero es la trama fantástica lo que te incitan a leer.

UNA HISTORIA DE LOS KINGS DESAPROVECHADA

Eso es lo que me parece Bellas Durmientes, de Stephen King y Owen King, una oportunidad perdidad. Una gran premisa en un gran marco que se diluye en pensamientos redundantes que no aportan más al personaje ni a sus acciones; al final, todos hacen lo “lógico (o lo que esperas)” desde las presentaciones. Sobra material. Y sobre todo porque todo lo que lees es para alcanzar un final que es… no sé muy bien cómo clasificarlo. ¿Aburrido? ¿Incoherente? Porque resulta que todo lo que te han mostrado de los personajes no vale para nada. Hasta el último momento, todos siguen con su línea y su moralidad. Hasta el último momento. Porque en el último momento, de golpe, la mayoría cambia. Deciden cosas que no cuadran con su personalidad, ni con un cambio lógico de redención ni nada parecido. Y por eso creo que es una oportunidad perdida, esta novela.

Aún así, debo decir que Bellas Durmientes gustará a muchos. Muchísimos (de hecho, las críticas y las notas que hay por la red son mucho más positivas que las mías). No deja de ser King (padre o hijos), y tiene una premisa más que interesante, con los personajes que cabría esperar de una novela de este tipo. Quizás yo me estoy volviendo demasiado exigente con los Kings, exijiendo que saquen un libro al año y que sea maravilloso. O diferente. No lo sé. Solo sé que a mí me gustó a ratos, y que lo mismo que digo esto, reconozco que gustará amuchos otros.

Así que lee, viajero espacial, lee sin miedo, ya que mis palabras son guía, pero nunca sentencia. Quizás sigas al zorro y te guste el viaje más que a mí. ¡Y me alegrare de que así sea!

Sed felices, viajeros. Y que los vientos os sean favorables. ¡Y no olvides seguirme en redes! A veces, hasta comparto cosas interesantes.

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TÍTULO: Bellas Durmientes (Sleeping Beauties), 2017.

AUTOR: Stephen King y Owen King.

PÁGINAS: 768.

EDITORIAL: Plaza&Janés.

ISBN: 9788401020452.

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