“EL GRAN SALTO AL ABISMO”, de Jesús Sáez Carreras.

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¡Buenos días, viajeros espaciales!

Por si hay algún despistado, el 20 de Julio de esta año 2019 se cumplió un aniversario muy especial: la llegada de la humanidad a otro mundo. Ocurrió en la Luna (sí, ocurrió), y se repitió hasta en cinco ocasiones. Fue un hito por muchas razones. El más óbvio, el hecho en sí de poner el pie en tierra polvo desconocido. Pero también fue un momento crucial de nuestra existencia porque aunó los esfuerzos de científicos y técnicos de todo el planeta; sólo la Guerra Fría evitó que los rusos se unieran a la fiesta (algo que ya se ha arreglado, demos gracias al Hacedor) y la humanidad consiguiese salir de su hogar como una sola raza. Uno de esos protagonistas fue un español, Carlos González Pintado, y El Gran Salto al Abismo cuenta su historia. ¿Merece la pena? ¡Sí, por dios! Veámoslo.

CUANDO EL DESTINO TE LO PASAS POR…

El Gran Salto al Abismo, de Jesús Sáez Carreras, es un libro de no ficción (por mucho que algunos se empeñen en creer que lo es) que cuenta la historia de Carlos González Pintado, un técnico de telecomunicaciones que trabajó en la NASA toda su vida, desde que fue un mozuelo hasta la jubilación (abajo podéis ver a Carlos, a la derecha, con calma, como si leyese un tebeo, haciendo historia).

Carlos González Pintado en su puesto de trabajo

Y su historia es apasionante. Y lo es porque el destino dispuso las fichas para que, por lógica, Carlos pasase por la vida de una manera discreta; una de esas vidas plenas pero que solo afectan al entorno cercano. Por fortuna, Carlos demostró su visión global desde el principio, como si se tratase de un astronauta que ve la Tierra desde el espacio sin fronteras ni países, y fue consciente de que la vida era mucho más que sus padres y su futura y presumible familia; si había opción de estudiar en Estados Unidos, él tenía el mismo derecho a hacerlo que el hijo de un embajador, por poner un ejemplo sencillo. Y así lo hizo.

UNO MÁS ENTRE MILES DE PIONEROS

Pero por razones obvias, no voy a destripar la vida de Carlos González Pintado (¡compra el libro, botarate!). Lo que sí que diré es que Jesús Sáez Carreras consigue plasmar en El Gran Salto al Abismo la trascendencia del momento y, lo que es más importante, que sí, que Carlos es español y trabajó en la NASA, y que el libro es suyo, pero que había mucha más gente que trabajó sin descanso para que, en aquella década maravillosa para la ciencia, se produjese un milagro tras otro.

Y es que El Gran Salto al Abismo intercala pasajes de la vida de Carlos, nuestro Carlos, con los hechos que se iban desarrollando en el mundo de forma paralela; lo que  hacían los americanos, lo que hacían los rusos, lo que hacían sus compañeros… Y eso, para este que aporrea el teclado, es una maravilla.

SI SUPIERAMOS LA MITAD, NOS FALTARÍA EL ALIENTO

Porque El Gran Salto al Abismo también se compone de anécdotas, datos y hechos curiosos. Curiosos y desconocidos. Y en ocasiones aterradores (¿cómo demonios llegaron a solucionarlo?). Y en ocasiones divertidos. Pero, sobre todo, milagrosos. Porque de eso trata el libro, del milagro de Carlos por salir adelante en el seno de una familia humilde y ser reconocido a nivel mundial; del milagro de poner a un hombre en la Luna con una tecnología primitiva (tan primitiva que asusta); del milagro de aquellas mujeres que, en la sombra, sin reconocimiento, dieron sus vidas y sus mentes porque la maquinaria siguera funcionando; del milagro de convertir una lucha de poder entre dos potencias mundiales en un esfuerzo titánico a favor de la ciencia (esos cosmonautas rusos aplaudiendo a Armstrong mientras el americano hacía historia)…

¿Hay algún problema entonces con El Gran Salto al Abismo? Sí, lo hay. Uno muy gordo: ¡queremos más! Porque leyendo la historia de Carlos González Pintado y sus compañeros de travesía salpicada con las anécdotas desconocidas y los hechos insólitos que no tuvieron tanta repercusión, somos conscientes de que tiene que haber más, mucho más. Y queremos saberlo todo, absolutamente todo.

Porque aquella decada está plagada de Carlos y Armstrongs que supieron coger lo mejor del ser humano y ponerlo al servicio de la ciencia. Y eso, queridos lectores, da para muchas anecdotas.

Así que id corrriendo a la librería y haceros con El Gran Salto al Abismo; no solo descubriréis la vida y milagros de Carlos González Pintado, sino la vida y milagros de un hito que todavía resuena en nuestras mentes, que motiva a nuestros científicos, deseosos todos ellos de contribuir para que la humanidad vuelva a realizar algo siquiera la mitad de audaz. Y hazlo sabiendo que El Gran Salto al Abismo está redactado con precisión, sin alardes, con una prosa sencilla que nos lleva de un lado a otro; de una nación a otra; de un personaje a otro.

Y benditos sean los escritores que dilapidan su tiempo para difundir los milagros científicos más desconocidos. Un servidor os saluda. Un servidor os lee.

El pálido punto azúl

“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol.

La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica. Piensa en los ríos de sangre vertida por todos esos generales y emperadores, para que en su gloria y triunfo, pudieran convertirse en amos momentáneos de una fracción de un punto. Piensa en las interminables crueldades cometidas por los habitantes de una esquina del punto sobre los apenas distinguibles habitantes de alguna otra esquina. Cuán frecuentes sus malentendidos, cuán ávidos están de matarse los unos a los otros, cómo de fervientes son sus odios. Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… es desafiada por este punto de luz pálida.

Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos. La Tierra es el único mundo conocido hasta ahora que alberga vida. No hay ningún otro lugar, al menos en el futuro próximo, al cual nuestra especie pudiera migrar. Visitar, sí. Asentarnos, aún no. Nos guste o no, por el momento la Tierra es donde tenemos que quedarnos. Se ha dicho que la astronomía es una formadora de humildad y carácter. Tal vez no hay mejor demostración de la locura de los conceptos humanos que esta distante imagen de nuestro minúsculo mundo. Para mí, subraya nuestra responsabilidad de tratarnos mejor los unos a los otros, y de preservar y querer ese punto azul pálido, el único hogar que siempre hemos conocido”.

Carl Sagan, 1994.

El Gran Salto al Abismo

TÍTULO: El Gran Salto al Abismo, 2019.

AUTOR: Jesús Sáez Carreras.

PÁGINAS: 243.

EDITORIAL: NextDoor Publishers.

ISBN: 978-84-949245-6-9.

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