Reflexión

POR QUÉ ESCRIBO LITERATURA (novelado).

inkwell

La vida no es más, ni menos, que una acumulación de experiencias. Algunas de ellas son anecdóticas. Otras perduran en nuestra memoria por un tiempo más o menos largo. Pero hay algunas experiencias que nos cambian la vida, que reordenan nuestra alma como si ésta estuviese formada por partículas cargadas y la experiencia fuese un campo eléctrico que recorriese nuestro ser. O si nos ponemos un poquito más románticos, hay experiencias como el chispazo del primer beso.

Mi primer beso no pasó de torpe anécdota, pero sí que conservo en la memoria un primer chispazo: mi primer libro. O mi primera novela de ficción, al menos. Recuerdo que me estremecí al sostener en mis manos el pesado tomo, de esos hechos con celulosa, pegamento y pasión; de los de antes, de los que huelen ligeramente a vainilla con el paso del tiempo. Se trataba de It, de Stephen King, y no tenía la más remota idea de lo que me iba a encontrar en sus páginas.

Y lo que me encontré fue el expolio sin compasión de horas de mi vida. Horas que se fueron a otro mundo lleno de adultos recordando la juventud. Y un payaso. Un payaso que sólo se hacía gracia a sí mismo.

El payaso.

El primer personaje de ficción que me cogió de la mano, me secuestró y me sacó de la realidad. Sentí miedo. La mano me agarraba como una tenaza que se sabía oxidada y se sentía orgullosa de ello. Su risa presagiaba cosas oscuras y funestas. La voz se metía en mi cabeza como un tsunami deseoso de explorar la tierra.

El payaso se giró y me miró. Aparté la vista. Una garra me agarró la mandíbula. Su tacto era… ¿delicado? Me obligó a mirar. Abrí los ojos.

—¿Acaso crees que sólo doy miedo?

Canessa, uno de los supervivientes de la tragedia de los Andes, me devolvía la mirada y le añadía una sonrisa. Me quedé pasmado.

—También puedo asombrar…

No hacía mucho, había descubierto en casa de mis padres el relato de aquella tragedia aérea. Y el libro lo había leído con asombro e incredulidad. ¡Viven!, se llamaba. Y ahora uno de los supervivientes me agarraba por la muñeca.

—…o hacerte soñar con reinos de fantasía…

Quien hablaba era un señor mayor de rostro afable, nariz inmensa y sombrero picudo. Gandalf se llamaba, como descubrí a los pocos meses.

—…enamorarte y hacerte llorar…

Una hermosa mujer me guiñó un ojo. Pelirroja. Aun no sé quien es.

—…convertir la vida en algo mágico…

Un niño repelente con gafas redondas me miró desafiante. Harry era su nombre, según la creadora Rowling me confesó una década más tarde.

—…o hacerte reflexionar con mundos por venir.

Un robot de aspecto humanoide hizo una reverencia. Creo que me lo crucé años más tarde en uno de los libros de la serie de los robots de Sir Isaac Asimov, donde le saludé. Me devolvió el saludo agitando la mano sobre la cabeza.

—Porque yo soy la literatura. Yo soy los libros. Yo soy la palabra. Y jamás te haré daño.

—No digas eso como payaso porque no sonará muy convincente —apunté ya más calmado.

—Mi labor como ese payaso no es hacerte reír —me dijo—. Mi labor siempre es la misma: llevarte donde sólo la palabra escrita puede llevarte.

Reflexioné largo y tendido sobre aquello, pensando en lo que dos libros, sólo dos libros, me habían hecho sentir. Entonces moví la cabeza de arriba abajo, de un lado a otro, y pregunté.

—¿Puedo crearte? Quiero que otros visiten mis historias.

El robot me miró con profundidad y se convirtió de nuevo en el viejo afable de sombrero picudo.

—Siempre he sido y siempre seré, aunque no siempre he estado descubierto.

Y con una de esas frases que sólo tienen sentido si se le quiere dar uno, desapareció. O su imagen, más bien, porque desde aquel chispazo, desde aquella experiencia, las partículas de mi ser se reordenaron con un único fin: compartir mundos inventados.

 

 

REFLEXIÓN: ¿Libro Electrónico o Libro de Papel?

¡¡Buenas tardes, viajeros espaciales!!

Hago una pausa en el desgrane de la obra del joven mago y me dispongo a afrontar la pregunta del millón. ¿Qué es mejor: papel o digital? ¿Tinta de la de toda la vida o electrónica? Bien, respecto a este tema hay muchos aspectos a tratar, y muy profundos en sus implicaciones, además de ramificaciones, así que intentaré ser lo más breve posible (seguro que no me sale) y tan cristalino como la región del Pacífico Sur que la expedición Malaspina (es española y dirigida por el CSIC = Consejo Superior de Investigaciones Científicas) ha descubierto en su último viaje, y que es la más cristalina conocida hasta la fecha (la luz llega hasta los 200 metros, cuando lo normal es que no baje ni a 100). Ejem, Poneletras. Lo del papel o el bit, si no te importa. ¡Pardiez, cuanto lo siento! Si es que es hablar de ciencia y me pierdo…

(más…)

¿Cuál es mejor, El Mapa del Tiempo o El Mapa del Cielo?

¡¡Buenas tardes, viajeros espaciales!!

Hoy me toca una de sandeces, y para ello he elegido una de las preguntas que más me hacen desde hace unas semanas. Por lo visto, los lectores están interesados en saber qué libro de Felix J. Palma es mejor, cuál merece más la pena leer e, incluso, cuál hay que leer primero. Pues bien, con el sosiego que da el paso del tiempo respecto a la lectura de una obra y con lo leído en las entrevistas a este maravilloso escritor español, voy a ver si puedo despejar un poco las dudas que podáis tener. Como siempre, mi intención es ayudar a decidir, y nunca decidir por los demás. Así que lee, reflexiona y elige…

(más…)